
Tendré q cambiarme de ciudad, pues los novios no han sido muchos, pero los momentos especiales sí, y cuando salgo, cuando transito, cada lugar tiene un nombre, un recuerdo.
No puedo pasar por el malecón sin pensar en cuando nos sentamos solo a abrazarnos y a ver el mar, cerca de Casa España.
O cuando me llevabas a cenar a los restaurantes del malecón para cenar cerca de la playa.
Nunca olvidaré cuando fuimos a Boca Marina, el agua espejo de la luna llena, los peces bailando por nuestra felicidad, la cena…. rica… y nosotros dos, complices de la naturaleza y el mundo.
Cómo olvidar el dia q nos sumergimos con la noche como única cómplice, bailando al ritmo del temblar de mi cuerpo, ambos desnudos, uno con el mar.
Al pasar por la calle aquella, evoco cuando te montaste en mi bus solo para darme un beso y regalarme la luna q siempre llevo en mi cuello, a las 9 am.
El día aquel, fuera de la ciudad, cuando me miraste fijamente y me dijiste “ quiero pasar el resto de mis dias contigo, es cierto, casate conmigo”.
Aunq inolvidable también fue cuando, la primera vez q salimos, me dijiste en el parqueo de aquel cine, “Eres la mujer de mi vida, siempre estaré junto a ti”.
Y cuando me cumplias todos mis antojos… mmmm el rico capuccino en una estación de gasolina cuando llueve.
En la villa en Constanza, mirando el cielo más bello del mundo
Cinemateca, Cinemacafé, Casa de Teatro, La feria del libro, ….
Nuestros silencios, la ciudad, nuestros besos….
Historias….
muchas Historias.
La ciudad me sabe a ti, me huele a ti, a ti….
siempre habrá un tu (un “a ti”) Aunq tus nombres sean diferentes.